lunes, 24 de agosto de 2009

Una Propuesta para Mejorar la Educación Superior Pública en México, Parte II

En mi nota pasada sobre educación exploraba una propuesta para mejorar la calidad de la educación superior privada en México. En las líneas que hoy presento, me permito proponer una opción que podría dar acceso a profesores de primer nivel a nuestros alumnos de las universidades públicas.

En México la educación pública en general y la educación pública superior en específico, se encuentran en niveles bajísimos. Como sustento a esta aseveración, y si tienen un antidepresivo a la mano, los invito a que naveguen por la página de la OCDE (www.oecd.org) en el apartado de educación, en donde se puede acceder a datos estadísticos duros, así como a estudios y reportes elaborados por este organismo internacional. Yo me dediqué a buscar información en las tablas estadísticas referentes a educación superior, en las que bajo diferentes criterios, se evalúan a alumnos, maestros y gobiernos. En todos los criterios México aparece en los último lugares. Llama la atención un apartado que habla sobre los incentivos para invertir en educación y el retorno que obtienen alumnos de diferentes países sobre la inversión en educación que han hecho. México no aparece en esas tablas.

Aunque seamos parte del club de países ricos de la OCDE sin ser uno de ellos, creo injusto que se nos compare con Noruega, Japón, Finlandia, Suiza, Dinamarca y otras súper potencias. Pero la información de la OCDE también incluye datos de países que hace 20 años pertenecían al bloque soviético y de países asociados como Chile y Brasil que ahora tienen mejores resultados que nosotros en prácticamente todos los renglones.

Como explicaba en mi escrito anterior, los mejores maestros en las universidades privadas, tanto en México como alrededor del mundo, se consiguen con buenos sueldos. Si como norma las universidades privadas en México no pueden –o no quieren- pagar buenos sueldos a sus profesores, las universidades públicas tienen una extraña mezcla de profesores muy bien pagados y de profes que apenas sacan 4,500 pesos al mes. De acuerdo a la página de Internet de Transparencia de la UNAM, sus profesores bien pagados tienen ingresos desde los 15 hasta los 75 mil pesos mensuales con prestaciones incluidas. Este grupo de profesores e investigadores de la UNAM, del Poli y de algunas universidades autónomas de los estados con sueldos de ejecutivos, son la crema y nata de la academia mexicana.

Pero de los 40,000 profesores de la UNAM, sólo el 30% es de planta, y son los que tienen acceso a bonos y estímulos al desempeño que no tienen los profesores de cátedra o medio tiempo. Los profesores de planta tienen, por ejemplo, un bono de hasta 10 mil pesos mensuales llamado PRIDE (prima al desempeño del personal académico de carrera), otro que se llama FOMDOC (fomento a la docencia para profesores e investigadores de carrera) que puede llegar hasta los 5 mil pesos mensuales. Estos y otros apoyos y estímulos sumados pueden llegar casi a los 20 mil pesos mensuales en exceso de su sueldo.

Por su parte, el 70% de los profesores de medio tiempo reciben sueldos por hora y tienen un límite de 18 horas por semana para impartir cátedra. Los más experimentados de este rubro difícilmente llegan a los 9 mil pesos al mes.

Mi propuesta para incorporar a profesores de primer nivel a las universidades viene en la forma de estímulo fiscal o “tax break”. Los candidatos a profesores serían altos ejecutivos del sector privado, profesionales libres y funcionarios públicos –no legisladores- que deseen compartir su experiencia y conocimientos en las aulas a cambio de una reducción en su pago de impuestos. Un ejecutivo que gana, por ejemplo, 100 mil pesos al mes, le está entregando casi 30 mil pesos mensuales a Hacienda. Si a estos funcionarios y ejecutivos se les bajara la tasa del 28 ó 30% que actualmente pagan a un 12 ó 15% por impartir cátedra en universidades públicas, creo que tendríamos a un buen número de interesados en integrarse a la docencia.

¿Cómo se implementaría?

Aunque la formalidad de redactar las condiciones generales estaría a cargo de las autoridades, las bases para un programa piloto podrían ser más o menos las siguientes:

  • Las universidades tendrían que informar mediante un comunicado público, las áreas para las que necesitan docentes.
  • Para calificar al programa, los interesados tendrían que cumplir con requisitos de experiencia e ingreso mínimos que podrán ser determinados por las autoridades de acuerdo a cada especialidad a impartir.
  • Un comité formado por ciudadanos y por miembros de las universidades escogerían al candidato a cada plaza.
  • La cátedra se impartiría los fines de semana a manera de seminario, una vez cada quince días o una vez al mes.
  • Los alumnos que deseen participar en estas clases tendrían que concursar para acceder a ellas.
  • El ausentismo o envío de sustitutos anulará el acuerdo.
  • Después de un reporte de cumplimiento y de una encuesta del desempeño del profesor por parte de los alumnos, la autoridad podrá deducir o reembolsar el importe que corresponda al profesor.

De esta manera podríamos acceder a profesores de experiencia probada, pues la mayoría de los altos ejecutivos, profesionales y funcionarios -con alguna excepción- han llegado a sus puestos y posiciones en base a logros, experiencia y a estudios complementarios a su preparación profesional. El filtro ciudadano en la selección impediría que se colara algún elemento no deseado.

Sin duda estoy omitiendo puntos finos de cómo se debería implementar la propuesta, pero como borrador general, creo que éste es un buen punto de partida para comenzar a discutir la viabilidad de esta propuesta. Nuevamente, si conoces a algún legislador –que aparentemente los que están por entrar están eufóricos por mostrar resultados-, funcionario o persona relacionada con la educación superior pública, háblale de esta propuesta. Tal vez podamos llevar a más gente de primera a nuestras universidades públicas.

2 comentarios:

pCG dijo...

Tu propuesta me parece interesante y yo lo veo como un muy buen punto de partida. Un "tax break" parece, de primera instancia, un excelente incentivo para motivar a aquellos profesionales que deseen compartir sus conocimientos a estudiantes deseosos de salir adelante. A México le URGE que exista este compromiso de este sector que ha logrado salir adelante. A todos nos conviene tener una población educada y comprometida con su país. Si me permites hacer una sugerencia que quizás pueda fortalecer tu propuesta, creo que debemos aprovechar los avances en la tecnología para llegar a más alumnos en menos tiempo. Por ejemplo: seminarios en tiempo real impartidos por empresarios reconocidos( ofrecidos donde la infraestructura de cada centro educativo lo permita, por supuesto)o incluso que se ofrezcan cursos interactivos vía internet en aquellos lugares que cuenten con estas herramientas. Si a un profesionista le das la facilidad de trabajar desde su casa u oficina, seguramente habrán más candidatos levantando la mano. Felicidades por tu escrito.

Roberto Pesquera dijo...

Gracias pCG. Sin duda tu aportación enriquece la propuesta. Vamos a ver si alguien nos escucha. Saludos, R